viernes, 20 de febrero de 2009

Carta a un hijo


Te hemos buscado por los caminos del mundo
cuando las caricias que se fueron
regresaron con un hijo que no quiso tocar la tierra.

Llegó en un susurro del viento, casi inaudible
diciendo un nombre que no pudimos entender

porque era apenas un soplo de ángel,

y a pesar que con los avatares creimos perderlo,

regresa a nosotros en su condición de pequeña nube

que no moja,
de suspiro recien nacido,
de ruiseñor diminuto.

No te olvidaremos
y tendrás todos los nombres de la tierra para llamarte

.Pequeña luciérnaga que nos alumbras.

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